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En todo el cósmos infinito, sólo hay movimiento, vida, luz, fuego, si hay
energía. Ningún microbio, ninguna hierba por más insignificante que sea, ninguna criatura viviente, podría tener la más leve expresión de vida si
careciese de energía. |
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El sol y la luna dentro del círculo
representan al hombre y la mujer, fuego y agua, transformándose ambos en entidades
solares (la periferia del Sol),
realizando ambos, hombre y mujer, la transformación de sus aguas seminales
(luna) a través del
fuego (sol)
del Amor; esto es igual: Fuego + Agua = Conciencia.
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Cada célula, absorbe constantemente energía solar, en nuestro planeta tierra,
la fuente acumulativa de energía solar la constituyen las aguas de los océanos, mares, etc. y también toda la corteza terrestre, y la vida integral
que sobre ella se manifiesta: árboles, arbustos, plantas, etc., pero el
depósito fundamental de la vida captada de la fuente solar la encontramos en el agua.
"Todo sale del agua y todo vuelve al agua".
La energía solar dimanante del sol se acumula en las aguas orgánicas, estas aguas constituyen el "Ens séminis", que todo animal lleva en sí.
Todas aquellas sustancias erógenas secretadas por las glándulas sexuales son el sumun de la potencia generatriz y regeneratriz del organismo.
Lo mejor que puede ofrecer la vida, es precisamente la energía sexual, que determina la función sexual.
Las funciones sexuales presentan los más exquisitos deleites de la vida, más lamentablemente, las gentes inconscientes, no disfrutan de la vida sino de
los vicios.
Toda esa fuente energética capaz de regenerar al organismo humano, y concederle una eterna e inagotable juventud, así como ese magnífico elixir
que cura toda enfermedad, y la preciosa joya que transforma los metales viles en oro puro, se halla en uno mismo, dentro de sí mismo, y es simplemente la energía sexual.
Nos viene a la memoria la excelsa figura del Hombre que deslumbró a Europa, el Conde de Saint Germain. Iniciado Caldeo que allí en la lejana tierra de
Abraham (en el año 300 a.C) recibió la Iniciación alquímica gracias a un sublime Maestro de la Cruz y la Rosa.
Saint Germain indiscutible Rosacruz, bebió (ver transmutación
sexual) el mismo de la fuente inagotable de sus aguas espermáticas, el elixir de la eterna juventud, y encarnó en sí mismo la piedra heliogábala de la filosofía
áurea.
La fuerza más poderosa del cosmos, no es la energía atómica, sino la energía
solar, y la simiente humana, se halla constituida por una magnífica fuente de energía solar. |